9 de junio de 2004

Dos poemas de Saint-Denys Garneau

COMIENZO PERPETUO

Un hombre de cierta edad
Más bien joven y viejo
Con ojos preocupados
Y lentes sin color
Está sentado al pie de un muro
Al pie de un muro enfrente de un muro

Dice voy a contar de uno a cien
Al llegar a cien todo habrá terminado
De una buena vez de una vez por todas
Comienzo uno dos y lo que sigue

Pero al setenta y tres ya no está tan seguro


Es como cuando se pensaba que al contar las campanadas
de medianoche y que al llegar a once
Ya está oscuro cómo saberlo
Uno trata de reconstruir con los espacios el ritmo
Pero cuándo empezó todo esto

Y a esperar la próxima hora


Dice vamos hay que terminar
Empecemos de nuevo de una buena vez
De una vez por todas
De uno a cien
Uno...



BAJO LLAVE

Pienso en la desolación del invierno
En las jornadas largas de soledad
En la casa muerta
—Y es que al no abrirse nada la casa muere—
Cerrada la casa, rodeada por el bosque

Negros bosques llenos
De viento duro

Atenazada la casa por el frío
En la desolación del invierno duradero

Alimentando a solas una pequeña fogata en el gran atrio
Alimentándola con secas ramas
Poco a poco
Para que dure
Para impedir la total muerte del fuego
A solas con el tedio que no puede salir
Que uno encierra consigo mismo
Y que se propaga en el cuarto

Como el humo de un mal atrio
Que asciende con dificultad
Cuando el viento azota el techo
Y reprende al humo del cuarto
Hasta que uno se ahoga en la casa cerrada

A solas con el tedio
Que sacude apenas el vano espanto
Que viene de pronto y nos asalta
Cuando el frío rompe los clavos de las tablas
Y el viento hace crujir el maderamen

Largas noches tratando de no congelarse
Después viene la luz en la mañana
Más glacial que la noche.

Así largos meses en espera
Del final del áspero invierno.


Pienso en la desolación del invierno
Solo
En casa bajo llave.



(Traduje ambos poemas, junto con algunos otros, para la edición mexicana y quebequense de Pequeño fin del mundo / Petite fin du monde, Écrits des Forges / Filo de Caballos, 2003.)

1 comentario:

Antonio Marts dijo...

Saludos. Me parece de sumo interés la traducción que has hecho de este libro. Creo que a través de trabajos como este podemos hacercarnos a una literatura que al menos en mi caso no puedo leer totalmente. Sin embargo no he visto al libro distribuido, supongo que sería cuestión de hablar con Luis Fernando. Hasta luego. Suerte mañana en la presentación... creo que será un horario dificil.