14 de julio de 2011

Animales de William Blake


EL TIGRE

Ni el Gólgota ni Emaús,
ni sombra ni resplandor:
simétrico hasta el horror,
todo cara, todo cruz,
¡tigre, tigre, ardiente luz!
Di, ¿qué mano, en qué vaivén,
se atrevió a enlazar el bien
con el mal, y hacerlo en ti?
¿Naciste ahora y aquí
o en el jardín del Edén?


EL CORDERO

Corderito, corderito,
¿sabes quién es tu creador?
¿Quién te pintó del color
de la espuma? Tu inaudito
gritar, que nunca es un grito,
¿lo aprendiste del jilguero?
Te lo diré yo primero,
borreguito de papel:
yo, niño, soy como él;
él, como tú, es un cordero.


LA MOSCA

¡Qué tino! Por distracción,
con la mano impertinente
puse fin, mosca valiente,
a tu alada expedición.
Ojo por ojo, un millón
de párpados depusiste
mientras yo, entre chiste y chiste,
vi que soy igual que tú:
canto, bailo y tururú,
hasta que una mano embiste.


(Hoy es cumpleaños del poeta Eduardo Lizalde, a quien tanto admiramos tantos. Pensando en él y en sus libros, recordé sus traducciones de algunos poemas de William Blake y empecé, jugando, a escribir estas décimas.)

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